La Jacetania y los valles pirenaicos cercanos son un paraíso para los amantes de la nieve y los deportes de invierno.
A pocos minutos de Araguás del Solano se encuentran algunas de las estaciones de esquí más reconocidas del Pirineo aragonés, donde la nieve y la diversión están aseguradas para todos los niveles.
Astún y Candanchú, en el Valle del Aragón, ofrecen kilómetros de pistas con excelentes condiciones estacionales y servicios completos, ideales para familias, esquiadores expertos y principiantes.
Más al sur, Formigal-Panticosa conforma uno de los mayores dominios esquiables de España, con infraestructuras modernas y actividades complementarias, eventos Après-ski y entretenimiento.
La estación de Astún combina pistas bien cuidadas, paisajes espectaculares y acceso cómodo desde Jaca, ofreciendo un ambiente ideal tanto para esquiadores como para quienes disfrutan del entorno nevado.
Candanchú es una de las estaciones históricas del Pirineo aragonés, con un ambiente familiar y pistas variadas, además de contar con terrenos ideales para nieve polvo y freeride.
Formigal-Panticosa forma uno de los dominios más grandes y versátiles, con opciones para todos los niveles, actividades complementarias, ocio nocturno y servicios familiares.
El esquí en la Jacetania y en el Pirineo occidental no es solo un deporte: es una experiencia que abarca aprendizaje, paisaje, convivencia y aventuras compartidas. Las estaciones de Astún, Candanchú, Formigal y Panticosa ofrecen mucho más que pistas y remontes. Hay escuelas para principiantes, áreas para familias, zonas de freeride, snowparks, circuitos de esquí nórdico y actividades alternativas como raquetas o travesía. Cada valle tiene su carácter: más familiar, más deportivo, más festivo o más tranquilo.
La nieve además ordena el día de una forma curiosa: madrugar para aprovechar las primeras bajadas, parar a media mañana para un caldo caliente o un café en terraza, elegir pistas según el sol, compartir risas en el remonte y terminar la jornada cansado, con los músculos despiertos y la mente ligera. Luego llega el après-ski, donde la experiencia se hace social entre bares de montaña, restaurantes, tiendas técnicas y refugios históricos.
Para quienes buscan información práctica, las estaciones disponen de alquiler de material, guarderías, escuelas infantiles, forfaits combinados, zonas debutantes, servicios de rescate y aplicaciones con parte de nieve actualizado. Para quienes buscan emoción, hay corredores míticos, zonas de nieve profunda y días de tormenta que se cuentan durante años. Para quienes buscan paisaje, hay cumbres que se abren hacia Francia, valles glaciares y horizontes blancos que parecen no terminar nunca. Al final, la nieve crea comunidad: uno vuelve a casa con anécdotas, cansancio bueno y ganas de repetir.